TURQUESA

Composición química: Fosfato básico hidratado de aluminio y de cobre.

Color: Azul cielo, azul verdoso y a veces con inclusiones de venas de ocre, marrones o negras.

Etimología: El origen de su nombre viene de Turquía, donde se encontraba el lugar que comercializaba la turquesa.

La Turquesa simboliza: La fuerza y la protección.

 

Collier en Turquoise

 

Bienestar en el plan corporal:

Regula el sueño y concede una estabilidad afectiva.

Calma toda clase de dolores.

Protege contra los accidentes, las agresiones físicas, del “mal de ojo” y de las energías negativas.

Aporta fuerza y valentía a quien la usa.

Actúa contra la timidez y el exceso de emotividad.

Beneficiosa para las enfermedades de la garganta, pulmones, estomago (agruras), cólicos, nauseas, laringitis, gripe, híper-acidez gástrica.

Eficaz para los problemas de tartamudez, para el mal de transportes, las infecciones virales, las inflamaciones, las hemorroides, la gota.

Posee una acción purificante para los líquidos vitales del cuerpo: sangre, orina, espermatozoides, secreciones hormonales.

Beneficiosa para los riñones, la vejiga y los problemas de la vesícula biliar.

Alivia los dolores de cabeza, las torceduras, los dolores de las articulaciones, reumatismos, dolores agudos del nervio ciático, dolores del crecimiento, artrosis.

Es un inflamatorio, un antiespasmódico.

Bienestar en el plan emocional:

Es aconsejada para las personas que se presentan en público.

Fortifica, establece la calma interior, ayuda a la expresión inventiva.

Estimula el amor romántico.

Corresponde al quinto chakra.

La Turquesa es una piedra de la amistad, de dulzura y bienestar.

Ella emite un resplandor caluroso.

Es una piedra positiva, es la piedra del cielo y la tierra (energía espiritual y terrestre).

La turquesa es siempre considerada como una piedra de la vida y de la buena fortuna.

Leyenda:

En la antigua civilización mexicana, la turquesa estaba reservada para los dioses y no podía ser portada por un simple mortal.

En el sudoeste de los Estados Unidos, los apaches creían que la turquesa ayudaba a los guerreros y a los cazadores a apuntar con más precisión. Para los zunis, las turquesas les protegían de los demonios. Otras creencias eran que la turquesa tenía el poder de proteger a quien la portaba de caídas peligrosas y protegían al caballo concediéndole un paso más seguro.

El faraón Amerenbet II estableció las minas de turquesas más antiguas que se conocen.  Las piedras ya servían, en esta época lejana, para fabricar los amuletos en forma de escarabajos, flores de loto, falcones, etc.

La civilización azteca veneraba la turquesa, la llamaban piedra de los dioses.

La turquesa está asociada al ángel Verchiel, uno de los amos de la orden de los poderes.

 

Turquoise